Hola, soy Dani, el churrero de La Smayá
Monto mi carro de churros allí donde hay algo que celebrar. Freímos al momento, con masa del día y chocolate hecho a la chocolatera. Esto es lo que hago y por qué me hace tanta ilusión.

Cómo empezó La Smayá
Siempre me tiró el mundo de los churros: ese olor a masa recién frita que te para en la calle. Así que di el paso y me encargué mi propio carro de churros a la fábrica. Llegó a finales de 2025 y, desde entonces, no ha parado de rodar.
Los principios no fueron fáciles. Un carro de churros es un negocio de estar en la calle, de probar sitios y de aprender a base de madrugones. Pero cada finde, cada evento y cada cliente que repite me confirman que esto es lo mío.
Mi sitio en El Arahal
A finales de 2025 empecé a montar el carro en El Arahal, y desde entonces tengo allí mi sitio los fines de semana, en la Plaza del Pulpejo, sábados y domingos de 8:00 a 12:00. Es donde muchos vecinos ya me conocen y donde, además de los churros de rueda de siempre, hago churros de papa, que por la zona no es fácil encontrar.
En agosto descanso, y en septiembre vuelvo con la feria del pueblo, sumando buñuelos artesanales a la carta de churros. Si eres de por allí, nos vemos en la plaza.
Y me llevo el carro a tu evento
Lo que más me gusta es cuando el carro sale de ruta para un evento. He montado en ferias de pueblo —como la feria de Paradas, con las guirnaldas encendidas y la gente acercándose a por churros calentitos— y en eventos deportivos, como unos campeonatos de colegios en el Parque Amate de Sevilla, donde estuvimos todo el día sirviendo a las familias entre partido y partido.
En un evento llevo lo mejor de la churrería: churros de rueda recién hechos, porras y chocolate a la chocolatera, espeso y caliente. Monto limpio, sirvo con agilidad para las colas y recojo al terminar. Y si el sitio no tiene enchufe, no pasa nada: llevo mi propio generador, así que no necesito que me deis luz.
¿Quieres ver más? Estos son nuestros eventos, el puesto de churros para bodas, el catering de churros en Sevilla y algunos eventos que ya hemos hecho.
Lo que he aprendido por el camino
Con el tiempo he aprendido lo que de verdad importa en este oficio: freír al momento y no recalentar nunca, cuidar el chocolate a la chocolatera como se cuidaba antes, y adaptarme a cada sitio —una finca, un salón, la caseta de la feria o el patio de un colegio— para que el carro encaje sin complicarte la fiesta. Cada evento es distinto, y ahí está la gracia.
